La Mano Izquierda de la Oscuridad

La Mano Izquierda de la Oscuridad

Este libro llegó hasta mi gracias a que mi hermana lo encontró primero en una librería independiente. Y es que libros de este tipo resulta casi imposible encontrarlos en formato físico. Por un lado, por los años que ya lleva publicado, y por otro, porque su temática no está en la tónica de los bestsellers con que llenan sus estantes las librerías tradicionales. No, este es uno de esos libros buenos, que hay que leer.

Aunque debo admitir que mi acercamiento a la Saga Écumen comenzó con Cuatro caminos hacia el perdón (obra que aún no logro terminar, no porque la lectura sea tediosa, muy al contrario, sino porque te cala tan profundamente el alma que necesité darle un tiempo de reposo). Yo ya sabía que este libro pertenecía a aquella saga, por lo que tenía una idea de lo que me esperaba: colonias humanas en el universo, viajes en años luz, tecnología y culturas extraterrestres, y principalmente construcciones sociales y políticas que te llevan a reflexionar sobre tu propia realidad (en presente, pasado y futuro).

Bueno, cuando se trata de una autora como Úrsula K. LeGuin cualquier cosa que uno espere, queda sobrepasada. Y es lo que ocurre en La Mano Izquierda de la Oscuridad, donde nos vemos sumergidos en el mundo humano más lejano y frío que las colonias humanas han encontrado, el planeta de Gueden. En él, sus habitantes humanos poseen la particularidad de no poseer un sexo definido (son esencialmente hombres y mujeres al mismo tiempo, pero sin poseer características sexuales preponderantes) durante la mayor parte del mes, hasta que llegan a la fase de kémmer, donde sus cuerpos cambian arbitrariamente hacia rasgos femeninos o masculinos. Es un cambio que los afecta física y psicológicamente, y del cual no pueden decidir (no de forma natural).

Es en este tipo de sociedad a la cual llega nuestro Enviado del Écumen, quien en su misión por establecer un pacto de comunión entre las gentes de Gueden y las colonias humanas del Écumen, se verá enfrentado a sus propios prejuicios, e incluso a su propio constructo de identidad.

Dejo a continuación la foto de la primera página, para ver si se motivan a leerlo también 🙂

primera página

Mis impresiones:

Debo ser honesta y admitir que cuando iba en el capítulo tres, hice una pausa, y luego volví a empezar de nuevo el libro. Y es que no lograba imaginarme a los personajes. Y nuestro querido Enviado me caía demasiado mal. Pero se me hacía un ser muy contradictorio, me parecía demasiado machista para ser un enviado ecuménico. Digo, él sabía que iba a llegar al planeta de Gueden y había estudiado a sus habitantes e incluso aprendido sus lenguajes y costumbres antes de poner un pié allí. Entonces ¿porqué se afanaba por encontrar que los guedenianos eran afeminados? ¿o qué tenían actitudes de “mujeres”? Generalmente asociando las “malas conductas” a conductas “femeninas”.

Bueno, pasó un tiempo hasta que me dijeron que el libro había sido publicado por primera vez en 1969 (error mío, por no haber mirado siquiera la primera hoja donde sale claramente esa información). Entendí que había juzgado mal al personaje. Claramente estaba construido para que estuviera lleno de prejuicios e ideas preconcebidas de la humanidad y la identidad de género; pero eran ideas y prejuicios de hace casi cincuenta años y yo lo estaba viendo como si fuera una persona de nuestra generación y por eso no me calzaba.

Con respecto a los mismos guedenianos, se me hizo más fácil comprenderlos a medida que avanzaba la historia. Su cultura, sus tradiciones, sus normas y reglas, su moralidad, están tan bien armadas, tan bien pensadas. Es una civilización completa que te es expuesta tanto por nuestro observador (Genly Ai), como por testimonios de sus habitantes e incluso transcripciones de sus leyendas. Hay tanto en este mundo que te hace reflexionar, incluso comenzar a juzgar por ti mismo lo apropiado e inapropiado de su costumbres, o sus malos entendidos. Porque sí, este libro está lleno de malos entendidos, mediados por los prejuicios que tanto Genly tiene de los guedenianos, como los que ellos tienen de él. Conceptos como el sentido de pertenencia, la lealtad, el bendito shifgredor (una mezcla entre honor y respeto en que las ideas y opiniones propias no deben vulnerar ni incitar a las ideas u opiniones de un otro), el sentido de supervivencia, la maternidad y paternidad, la identidad de género, la amistad, incluso “la familia”, son puestos a prueba en esta historia. Te deja, como lector, un debate abierto, donde ninguna verdad pre-impuesta es tan definitiva ni tan tangencial.

 

 

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